Geología
Rutas geológicas por el valle del Isábena - 65 millones de años por descubrir
No es oro ni plata, pero el valle del río Isábane posee una riqueza de inestimable valor. Es una galería de arte natural que nos ofrece, con todo lujo de detalles, la historia geológica de los últimos 65 millones de años: el ocaso de los dinosaurios, la ocupación y la retirada del mar tropical tecieario, la formación de los Pirineos, el modelado del relieve actual... Todo un patrimonio geológico que atrae a los geólogos más prestigiosos del mundo desde hace más de un siglo ... y sus secretos todavía no se han agotado.
Los tesoros de las rocas del Valle del Isábena
hace 55 millones de años, el valle del Isábena no existía. Su lugar estaba ocupado por un brazo de mar que se abría hacia el Atlántico. En este mar tropical desembocaba un río que transportaba los sedimentos erosionados de los Pirineos, que entonces se estaban levantando. Todavía hoy podemos ver el cauce de este río fósil esculpido en la roca e imaginar los millones de toneladas de arena y fango que vertió al mar, formando un delta que los geólogos han bautizado como el Delta de Roda.
Las condiciones de conservación de estas rocas (Arenisca de Roda) hacen de ellas un ejemplo único en la geología de los Pirineos.
Un poco más lejos de la costa, donde el agua no era enturbiada por los sedimentos del delta, se instalaron diversas comunidades de corales y algas que construyeron pequeños arrecifes, dando cobijo a numerosos animales y plantas como ocurre en los arrecifes actuales.
Como en los mares tropicales, las coestas de este mar terciario eran barridas con frecuencia por terribles tormentas. las olas gigantescas arrastraban hasta el mar todo tipo de sedimentos, destruyendo periódicamente colonias enteras de animales y plantas.
En menos de una decena de millones de años, este escenario cambió radicalmente. El continuo levantamiento de los Pirineos terminó por desplazar el mar hacia el oeste, y en su lugar se instalaron los grandes ríos que povenían del norte. Ellos construyeron la Sierra de Sis.
Desde entonces, los ríos y los glaciares se han encargado de esculpir el relieve hasta nuestros días. Pero el proceso continúa. El río Isábena no cesa de excavar su valle y sigue dejando al descubierto nuevas páginas de la apasionante historia geológica de esta formidable tierra.
ITINERARIO CRONOLÓGICO DE LA HISTORIA GEOLÓGICA
Fin de una Era
Hace 65 millones de años, sucedieron grandes cambios en la Tierra... El contraste de color de las rocas que forman la ladera, en la maren derecha del río Isábena, nos revela el límite entre dos eras geológicas. Las rocas rojizas se formaron cuando desaparecían los últimos dinosaurios. La era Secundaria tocaba a su fin. Las rocas que se encuentran por encima, de color blanco azulado, pertenecen a la era Terciaria. Con ella llegó la supremaciía de los mamíferos.
Amanecer en el Terciario
El cambio de era trajo consigo una nueva distribución de tierra y mares. Cuando el clima mejoró, el joven mar de aguas tropicales que cubría esta zona se pobló con una profusión de nuevas especies de animales y plantas: erizos de mar, corales, crustáceos, moluscos...
El Delta de Roda
Hace 55 millones de años, cuando los Pirineos se elevaban en el norte, existía un río que recogía las aguas cargadas de sedimentos de los jóvenes cumbres y desembocaba en el mar tropical. Todavía hoy podemos ver el cauce de este río fósil esculpido en la roca e imaginar los millones de toneladas de piedras, arena y fango que vertió al mar formando un delta que los geólogos llamana el Delta de Roda.
Tormenta tropical
Como ocurre actualmente en los mares tropicales, la tranquilidad de las aguas del mar terciario se veía alterada de vez en cujando por terribles tormentas que asolaban las costas, arrastrando hacia el mar todo tipo de sedimentos mezclados con restos de animales y plantas. Estos sedimentos, convertidos en roca, son los elocuentes testigos de aquellas catástrofes naturales.
Las mareas
Las costas de este brazo de mar estaban expuestas al juego de la Tierra y la Luna, la acción diaria de las mareas. Cuando las arenas del Delta de Roda se convirtieron en roca (la Arenisca de Roda) conservaron las huellas de este ir y venir mareal.
Sierra de Sis
Cuando el mar ya se retiraba de este territorio, la Sierra de Sis aún no existía. En su lugar se abría un profundo valle entre los relieves ancestrales del Turbún y del Coll de Vent. Los ríos que bajaban de los Pirineos necesitaron 25 millones de años para acumular en este valle los sedimentos suficientes para originar la mole de rocas sedimentarias que llamamos la Sierra de Sis.
Paisaje del Isábena
EL río Isábena no cesa de modelar el relieve, encajándose cada vez más en las rocas gracias al poder erosivo del agua. El Isábena esculpe así su propio paisaje.