El Hotel
El Hotel
Se trata de un establecimiento familiar de 19 habitaciones, ascensor, suelos de madera, completamente insonorizadas, TV y balcón con vistas al río, en algunas de ellas. Todas las habitaciones tienen baño privado con ducha y amenidades. Cualquier época del año es buena para visitar este enclave de naturaleza y tranquilidad. El hotel cuenta con acceso privado al río, un jardín para disfrutar del desayuno al aire libre en épocas más cálidas, de carnes a la brasa hechas en el grill con carbón natural de encina, relajarse con un aperitivo, un café o una pieza de repostería artesana elaborada en nuestro obrador.
Servicios
Aparcamiento
Bar/ Restaurante
Jardín
Salón social con chimenea
Obrador
Wifi gratuito
Entorno
El hotel está rodeado de un magnífico entorno, con bastantes puntos de interés turístico, con la posibilidad de adaptar las actividades y excursiones a sus vacaciones. Para ese turismo de familia proponemos el museo de los dinosauros de Arén, el menhir de Merli o la ruta de castillos y torres defensivas desde la Puebla de Fantova hasta Castarné o el museo de los juegos tradicionales de Campo. Si lo que busca es un turismo de aventura, le proponemos visitor el Congost de Montrebei con las pasarelas de Montfalcó o hacer kayaking en el Ésera o las rutas senderistas o de btt señalizadas a lo largo y ancho de la comarca. Para aquellos que buscan unos días de Descanso, les recomendamos la visita a Roda de Isábena o el románico de Santa María de Obarra, o Graus y su plaza Mayor. Desde nuestra casa estaremos encantados de informarles de rutas y demás actividades que deseen.
Historia
Fue esta Alta Ribagorza uno de los más antiguos territorios organizados, como condado independiente del futuro reino de Aragón. Son testimonios artísticos bien evidentes dos monumentos que en este siglo se convertirán en milenarios. Ambos a poco más de diez kilómetros de aquí: aguas abajo, la catedral de Roda y remontando el Isábena, la iglesia del monasterio benedictino de übarra.
Para la vida de Ribagorza han sido vitales a lo largo de los siglos dos infraestructuras: los puentes y el anhelo y reivindicación de esta carretera en el siglo XX, de trazado difícil que hasta 1930 terminaba aquí y que no logró atravesar el desfiladero de übarra y ascender hasta el puerto de Bonansa hasta la década de 1970, hace poco más de treinta años.